El magnesio es un mineral esencial para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, desempeñando un papel crucial en más de 300 reacciones bioquímicas, incluyendo la salud muscular, nerviosa y ósea. Sin embargo, a pesar de su importancia, muchas personas no alcanzan los niveles adecuados de magnesio en su dieta diaria. Por ello, en este post te vamos a contar cómo tomar magnesio.
¿Por qué es importante el magnesio?
Tener unos buenos niveles de magnesio es clave para la salud y el bienestar general. Participa en la producción de energía, la síntesis de proteínas y la regulación del sistema nervioso. También contribuye a mantener músculos y huesos fuertes, ayuda a controlar la glucosa y la presión arterial, y apoya el correcto funcionamiento del corazón.
Aun así, muchas personas no obtienen suficiente magnesio en su día a día, lo que puede derivar en fatiga, calambres, irritabilidad y problemas de sueño. A largo plazo, una deficiencia crónica se ha asociado con hipertensión, osteoporosis y trastornos cardiovasculares.
Por eso, conviene asegurar el consumo de alimentos ricos en magnesio (como frutos secos, semillas, vegetales de hoja verde y legumbres) o recurrir a suplementos de calidad cuando sea necesario. Este mineral es un aliado imprescindible para cuerpo y mente.
Tipos de suplementos de magnesio y sus usos
Cuando la dieta no alcanza, los suplementos son una excelente ayuda. No todas las formas son iguales; cada una tiene usos y tolerancia distintos:
- Citrato de magnesio: alta biodisponibilidad. Útil para tránsito intestinal y estreñimiento leve (efecto laxante suave) y para relajación muscular.
- Cloruro de magnesio: favorece la función muscular y nerviosa; apoyo general para reponer niveles. Buena solubilidad.
- Glicinato de magnesio: muy bien tolerado a nivel digestivo. Recomendado para relajación, sueño y estrés.
- Óxido de magnesio: menor absorción; se usa más para estreñimiento y como complemento en deficiencias leves.
- L-treonato de magnesio: puede cruzar la barrera hematoencefálica; se emplea en enfoques de memoria y atención.
- Sulfato de magnesio: (sales de Epsom) más usado en baños para relajación muscular; uso oral solo bajo indicación profesional.
La elección del suplemento depende de tus objetivos: para estrés y sueño, glicinato; para tránsito, citrato u óxido; para enfoque cognitivo, L-treonato.
¿Cómo tomar el magnesio?
El momento ideal depende de tu objetivo:
- Por la mañana: si buscas energía y enfoque, especialmente con formas orientadas a función cognitiva (p. ej., L-treonato).
- Antes de dormir: para mejorar el sueño o reducir el estrés. El glicinato destaca por su efecto relajante.
- Después del ejercicio: para apoyar la recuperación y prevenir calambres. Cloruro o citrato ayudan a reponer lo perdido por el sudor.
- Con las comidas: mejora la tolerancia digestiva, sobre todo con citrato u óxido.
En resumen, ajusta el momento según tu necesidad. Si tienes una condición médica o tomas fármacos, consulta con un profesional de la salud.
Dosis recomendada de magnesio
Las recomendaciones generales para adultos son:
- Hombres: 400–420 mg/día (totales de dieta + suplementos).
- Mujeres: 310–320 mg/día.
- Mujeres embarazadas: 350–360 mg/día.
Para evitar molestias (diarrea, náusea), la ingesta máxima tolerable desde suplementos suele fijarse en 350 mg/día (sin contar el magnesio de los alimentos), salvo indicación médica.
Consejos prácticos para maximizar la absorción del magnesio
- Elige bien la forma: citrato, glicinato y L-treonato se absorben mejor que el óxido.
- Vitamina D: ayuda al aprovechamiento mineral. Considérala si tienes niveles bajos.
- Evita inhibidores justo al mismo tiempo: exceso de cafeína, alcohol, fitatos (cereales/legumbres sin remojo) u oxalatos (espinaca, betabel) pueden reducir la absorción.
- Tómalo con comida: mejora la tolerancia y la absorción en la mayoría de personas.
- Separa de otros minerales: calcio y zinc compiten por absorción; tómarlos en horarios distintos.
- Cuida tu salud intestinal: fibra, prebióticos y probióticos favorecen la absorción de micronutrientes.
- Hidratación: favorece el transporte y la tolerancia gastrointestinal.

Fuentes naturales de magnesio para completar la dieta
- Frutos secos y semillas: almendras, anacardos, nueces; semillas de calabaza, chía y lino.
- Vegetales de hoja verde: espinaca, acelga, kale.
- Legumbres: lentejas, garbanzos, alubias, edamame.
- Cereales integrales: avena, quinoa, arroz y pan integral.
- Frutas: plátano y aguacate.
- Pescados y mariscos: salmón, caballa, atún, sardina.
Variar las fuentes asegura no solo magnesio, sino un buen abanico de nutrientes.
Señales de que necesitas magnesio
- Calambres o espasmos (dificultad para relajar el músculo).
- Fatiga y debilidad (menos producción de energía).
- Insomnio o sueño intranquilo (disregulación del sistema nervioso).
- Ansiedad, irritabilidad o estrés elevado.
- Dolores de cabeza o migrañas.
- Palpitaciones o ritmo cardiaco irregular.
- Estreñimiento.
- Fragilidad ósea a largo plazo.
Si identificas varias de estas señales, revisa tu dieta y valora un suplemento con asesoría profesional.
En conclusión, el magnesio es esencial para el bienestar. Asegúralo con una dieta equilibrada y, si lo necesitas, con suplementos bien elegidos y bien dosificados. Con estos hábitos sabrás cómo tomar magnesio correctamente y aprovechar al máximo sus beneficios.



